Esta obra está trabajada sobre crea, tiene un montón de objetos pegados y entremezclados. La comencé a principios del 2010, con el mismo método que comienzo casi todas mis obras más psicológicas: por instinto cromático, pulsionalmente, haciendo sobre la tela lo que sea necesario para satisfacer o sanar las emociones del momento, desde atacarla hasta acariciarla; no recuerdo que sentía cuando comencé esta obra, lo que si sé es que con el paso del tiempo sobre ella pasaron muchas emociones e ideas, ahora perdidas entre el colorido y los materiales. Recuerdo que en algún momento había una figura femenina abarcando casi toda tela, luego con el terremoto y tsunami en Chile a comienzos del 2011, la obra tomó un nuevo sentido: mi sensación de los acontecimientos encontraron reflejo en las formas y colores que se hallaban en la tela entonces, visualicé algunas imágenes y fui progresivamente generando la composición que ahora es. Los objetos y materiales no pictóricos añadidos los agregué por dos motivos: estaba experimentando con aserrín y cemento en ese tiempo, y por el simbolismo que esos materiales y los objetos escogidos pueden sugerir en esta obra. Todos los materiales están entremezclados metódicamente, de modo que logren distinguirse y sugerir simbolismo, aunque hay material que fue lanzado sobre la tela para simular el impacto del mar. el objetivo visual de la composición de esta obra, es poner al observador en la posición de la ola impactando, como para darle conciencia al mar.
Esta obra la expuse en enero de este año en Cabildo, en el Salón de Eventos del Consejo de la Cultura, y para entonces le agregué una bandera chilena en el costado inferior derecho, aún le falta una muñeca destrozada para darla por concluida. En la actualidad la obra es de propiedad del Consejo, y se encuentra colgada en el mismo Salón

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